Visita.
Vamos a su casa. Medimos el lote, revisamos la zonificación, caminamos por lo que su lote específico permite. Usted nos cuenta qué tiene en mente; nosotros le decimos qué es posible y qué no.
Al salir tiene una respuesta clara: qué tipos de casita se ajustan a su lote, sobre del tamaño aproximado, orden de magnitud del costo (no una cotización todavía), y qué necesitará la ciudad para que apliquemos. Sin presión, sin venta agresiva. Si su lote no funciona, se lo decimos el día uno.